No es una película llamativa, y la estética vintage a veces resulta innecesariamente adusta, pero es una buena narración que abarca a la vez nuestras preocupaciones pasadas y presentes.
El reparto original se reencuentra en esta serie de ocho capítulos, que combina de manera cautivadora y melancólica una crítica de la Gran Bretaña contemporánea desde el punto de vista de la clase trabajadora.
'Anatomy of a Scandal' es convincente, incluso con sus defectos. Hay momentos involuntariamente cómicos, pero la interpretación es sólida y la historia está demasiado cerca de la realidad como para que resulte increíble.
La película navega entre la comedia absurda y tiernos instantes inesperadamente emotivos, resultando en una obra insensata. Sin embargo, esa misma locura puede ser lo que la vuelve encantadora y, sin lugar a dudas, amena.
Esta precuela es efectiva y amena, y aunque su entorno distópico resulta inquietantemente parecido a nuestro presente, ofrece una disfrutable experiencia.
La serie logra presentar la historia de manera clara y accesible. No es necesario tener conocimiento previo de las películas o novelas para disfrutarla, lo que permite que cualquier persona se adentre en el fascinante mundo de Dune a través de esta precuela.
A Kaluuya y Tavares les interesa explorar el futuro sin caer en sentimentalismos. Su película presenta un inquietante escenario de 'qué pasaría si', invitando a los espectadores a reflexionar sobre un futuro posible.
No es una obra maestra, pero tras ver unos pocos episodios, te sentirás atraído a seguir viéndola. Aunque no cumple con la expectativa de un crossover ideal entre 'Veronica Mars' y 'The O.C.', resulta ser un satisfactorio entretenimiento.
Hay un cadáver en la Casa Blanca y todos, incluso Kylie Minogue, son considerados sospechosos. Con diálogos cómicos y un ritmo vertiginoso, esta serie resulta sumamente entretenida.
Bryce Dallas Howard y Sam Rockwell brindan actuaciones destacadas, mientras que el director Matthew Vaughn demuestra su habilidad en la dirección de escenas de acción. No obstante, los constantes giros argumentales en ocasiones pueden afectar la cohesión de la trama.
Una obra maestra discreta. El cine tiene la capacidad de mostrarnos reflejados en la pantalla, y los temas y emociones que Sciamma aborda son universales e innegables.