Extraña, divertida y grotesca en algunos momentos, esta obra dramática retrata a la reina de Francia como una adolescente ingenua y juguetona. Es muy entretenida.
Este drama ambientado en la guerra fría refleja la huella de Poliakoff: diálogos poco naturales, actuaciones singulares y una abundancia de entornos exclusivos. Sin embargo, esta vez me siento intrigado y ansioso por explorar más de esta narrativa.