Verborreico y no siempre tan divertido, el habitual buen humor de MacFarlane se siente forzado en una fórmula cómica desgastada. Lo que prometía ser una buena película apenas logra salir adelante gracias a sus cameos y al carisma fotogénico de Charlize Theron.
La pericia de Aki Kaurismäki reside no solo en aplicar ironía, sino en hacer que esta historia camine con éxito en los códigos del cine arte académico y sesudo, pero sin nunca jamás perder la brújula de la sorna. Tremendo estreno.
La gran actriz Maggie Smith es un tema aparte, es un subgénero en sí misma y sube el promedio de una corriente de historias hasta la aprobación aceptable.
Rompe el modelo de lo predecible de una comedia de enamorados. En el inicio se aleja de ese patrón para luego traicionarse a sí misma y seguir una ruta que asegura recaudación. Es la opción de Amy Schumer que, sin embargo, funciona bien en su registro masivo, lejos de cualquier desastre.
Llena de genialidad, 'The Square' sale victoriosa en todos sus cometidos y resulta, para bien, como una de sus escenas con un artista imitando un simio: tan peligrosa como un mono con navaja. Imperdible.
Alejandro González Iñárritu presenta una obra maestra que explora el arte, la identidad del artista y los destellos de la creación. La película profundiza en la necesidad de ser amado, y revela un aspecto esencial: la complejidad de sentirse también odiado.
Diálogos inteligentes, una puesta en escena exigente, pese a lo mínimo, y la confusión entre realidad y ficción, hacen de esta gran película una propia reflexión sobre la confusión.
Sin duda es inferior a la película original, pero se presenta como una celebración del cine de serie B, disfrutando de su naturaleza desenfadada y sin pretensiones. No es recomendable para aquellos que prefieren el cine arte o la contemplación profunda.
Sí, la primera parte es superior. Sin embargo, lo interesante es que, especialmente al comienzo de esta secuela, mantiene un tono similar al de la original. Mark Ruffalo brilla a pesar de las limitaciones de su papel, lo que contribuye a la esencia de esta secuela: pura diversión.
Steve Loter aborda lo predecible con la destreza de un director de cine de gran envergadura, transformando lo que podría haber sido una aventura simple y olvidable en algo digno de atención gracias a su talento.
Un reflejo apagado de los poderes de sus personajes, se prolonga en exceso y carece de dinamismo. Se extingue antes de comenzar y seguramente se convertirá en un título olvidado con el tiempo.
Es destacable ya que Favreau estableció el tono que caracterizaría a este millonario, impregnándolo de un notable sarcasmo y mostrando de manera constante que Stark/Iron Man es profundamente humano y, en consecuencia, susceptible a cometer errores.
Logra algo singular para su género: tras unos minutos de presenciar nula actividad neuronal en tres de los cuatro protagonistas, uno inmediatamente se pone del lado del fantasma Charlie y sus instintos de eliminar las malas líneas y actuaciones de pantalla.
'El buen amigo gigante' se sitúa dentro del universo de Spielberg, con sus características distintivas, aunque no alcanza la calidad de sus obras anteriores, que, a pesar de contar con un presupuesto menor, estaban repletas de ideas y emoción.