El gran atrevimiento de este filme bien hecho y disfrutable radica en su arriesgada decisión de adoptar un enfoque anticuado, pero de una manera positiva. Se presenta como un auténtico cuento de hadas que logra conectar directamente con la esencia de las ensoñaciones infantiles.
Con un guiño a Wes Anderson, esta película es de guante blanco que metaforiza el rol del extranjero y usa la parábola para hablar de prejuicios, racismo e intolerancia. Se trata de una dulce y pequeña aventura.
Película perfecta en su puesta en escena y manufacturado guion, 'El legado del diablo' le tuerce la mano a lo predecible y logra, con inteligencia, hacernos saltar del asiento mientras, además, nos inquieta profundamente.
Sean Baker filma esta crónica de la carencia con una hermosa paleta de colores y construye una historia de gigante valor artístico anclada siempre en la inocencia. Una película perfecta.
Hay en 'St. Vincent' la rúbrica de un grande de la actuación de nuestros días. Un cultor de una interpretación de la tristeza encubierta, que es lo mismo que decir comedia inteligente.
Quizás hay fallos en la descripción demasiado capsular de la cocina. Pero Bradley Cooper logra salir adelante y lo que queda es un menú aceptable para disfrutar durante una película entretenida.
Una dramedia delicada que se sustenta en la constante tensión por la posible reunión entre Ila y Saajan, una relación mediatizada y mantenida con gran talento.
Tiene oficio, humor, no es cine arte: es un plato más cercano a la comida rápida, pero una gourmet y con mejores terminaciones en esto del consumo masivo y pop.
Con un inicio débil y un humor estancado en la pereza, 'El alma de la fiesta' logra mejorar un poco a medida que avanza, pero en general se limita a ser una comedia 'neutral' y carente de ambición.
Fascinante película del director François Ozon que habla y examina el arte de la creación en una espiral hermosa y bien ejecutada que, intencionalmente, borra el límite entre realidad y ficción.
Verborreico y no siempre tan divertido, el habitual buen humor de MacFarlane se siente forzado en una fórmula cómica desgastada. Lo que prometía ser una buena película apenas logra salir adelante gracias a sus cameos y al carisma fotogénico de Charlize Theron.