Se apega de manera rígida a las fórmulas del terror encontrado que han sido mil veces utilizadas, entrelazando estas con un drama entre madre e hijo que, a pesar de sus esfuerzos, no logra transmitir la profundidad emocional que busca.
La directora se enfoca en retratar y entender a los personajes, dejando claro que en una historia con múltiples posibles antagonistas, nadie encarna el papel de villano de manera absoluta.
El film se transforma en un intenso drama sobre familias disfuncionales y las huellas del pasado, pero culmina con un inevitable final feliz. Las coincidencias con el típico cine que aspira a los Oscars no son mera casualidad.
El desarrollo de la película es algo predecible, sin grandes innovaciones. Sin embargo, su habilidad para evitar momentos manipulativos y la buena química entre los actores son los elementos que destacan en un film que merece ser reconocido.
Es un tributo irónico a un momento significativo de la producción audiovisual en el país. A pesar de ser eclipsado por el auge del Nuevo Cine Argentino, este periodo aún tiene mucho por aportar.
Una película que se volvió un fenómeno audiovisual durante la pandemia. Sin embargo, 'Host' no logra mantener la solidez de su premisa a lo largo de la trama.
Va de más a menos. Lo que al principio es puro misterio, a medida que se suceden los hechos se vuelve en ciertos momentos intrigante, mientras que en otros se convierte en algo caótico y arbitrario.
La película se inspira en la tradición de los falsos documentales de terror, iniciada hace dos décadas por 'El proyecto Blair Witch', y recorre todos los elementos clásicos que caracterizan este estilo narrativo.
Este debut en la dirección de David Jung, quien también es guionista, no aporta nada nuevo al género. Su narración se siente predecible y está acompañada de un montaje vertiginoso y encuadres difíciles que no logran sorprender al espectador.
El director de 'El proyecto Blair Witch' utiliza elementos idénticos a los de su famosa película anterior, y el resultado es el esperado: una repetición de lo ya visto.
Los materiales y la estructura de "Romper la pared" son típicos de documentales biográficos que respiran historia oficial. La producción logra un acceso sin restricciones al entorno más próximo del homenajeado.
La serie se enriquece al abrazar la emotividad de los renacimientos en el deporte. García Bernal y Luna logran transmitir una conexión que parece de toda la vida. En definitiva, es una producción que se destaca y deja una buena impresión.
La estructura de este formato se basa más en la cantidad que en la selección de contenido, presentando un promedio de mil chistes por minuto. No todos los chistes impactan de igual manera.
Una de las mejores series del año. Con recursos visuales originales y una voz en off que complementa lo que se ve en pantalla, es una de esas series que no parece tener apuro en mostrar todas sus cartas.
Más que una interacción entre entrevistador y entrevistada, se siente una conexión profunda y sincera, típica de buenos amigos. Hay momentos en los que el espectador se convierte en un testigo privilegiado de dos amigos disfrutando de una charla amena junto a un café.