La película busca distanciarse de la superficialidad típica de las historias de vacaciones, pero no logra explorar de manera efectiva la complejidad emocional de la relación entre el padre y el hijo.
El director de 'Sin retorno' y 'Betibú' muestra nuevamente su habilidad para manejar el género policial, brindándole una perspectiva argentina que confronta al espectador adulto de clase media-alta con una realidad a menudo cruel y distorsionada.
La trama pierde fuerza al intentar alejarse de sus sucesos principales, culminando en una serie de traiciones que resultan demasiado pesadas para el tono de la película.
Sbaraglia presenta un aura melancólica, evocando la fragilidad de su papel en 'Dolor y gloria' de Almodóvar. Brzezicki le ofrece un enfoque afectuoso, profundizando en su vida personal.
Un relato que se edifica con detalles sutiles, miradas y gestos. Muestra que no se requieren subrayados ni explicaciones para evocar emociones auténticas en el espectador.
Bracq se enfoca en reunir situaciones que presenta de manera poco ingeniosa, utilizando recursos perezosos de la comedia televisiva. Lo que ofrece es un humor repetitivo y poco original.
Se trata de una de esas películas en las que cada situación del guion está diseñada para llevar a su protagonista más allá de sus límites, enfrentándolo a un sinfín de desafíos y adversidades.
Suar enfrenta un desafío que no había estado presente en sus anteriores trabajos. En sus películas anteriores, sabía colaborar y priorizar la narrativa y la comedia grupal. Sin embargo, en esta ocasión, todo parece girar en torno a su figura.
Una profunda e inteligente reflexión no exenta de humor. Depurado ejemplo de película armada con el oído y el corazón antes que con el diccionario y la cabeza.
El realizador mezcla de manera ingeniosa la ficción con el documental, centrándose en las vidas de Justina y Alexia, una madre y su hija que habitan una imponente edificación.
Baumeister demuestra un claro entendimiento de las expectativas de los festivales cinematográficos al sur de Río Bravo, presentando una representación de la pobreza extrema, momentos oníricos y un arco dramático en el que los contratiempos se suceden incesantemente.
La realizadora examina las relaciones humanas con sutileza, sin recurrir a dramatismos exagerados o momentos trascendentales. Se nota su cautela y un claro interés por los sentimientos de las mujeres retratadas.
Lukich es un director que muestra interés por el destino de los hermanos, quienes, a pesar de sus imperfecciones, resultan entrañables y frágiles. La película refleja esta sensibilidad, construida con la misma nobleza que los personajes.
'White Building' presenta una dirección realista que se aleja de los estereotipos sobre las clases populares y la juventud, lo que refleja el profundo conocimiento y la experiencia del director en el tema.
El guión de la película resulta predecible y presenta numerosas inconsistencias. Las actuaciones roban la atención por su falta de profesionalismo, convirtiéndola en una propuesta que no logra aportar nada nuevo al género del terror.