Miller y Farahani brindan interpretaciones destacadas como mujeres que se unen en el placer que descubren a lo largo de su viaje y en su propia belleza.
Sin resultar moralizante, esta película de una hermosura mágica nos invita a tomar mejor cuidado de las abejas, y a honrar las cosas irreemplazables que hacen por nosotros.
En lugar de la rabia aullante del punk, tienes chistes asquerosos que incluyen al menos media docena de primeros planos de la caca del perro con problemas intestinales de Kristal.
El director realiza un notable trabajo a la hora de meterte dentro de este brutal mundo, desde los vertederos de basura que sirven como zonas de juego a los elevados planos aéreos de los interminables tejados de lata que componen su barrio.
El verdadero poder de la película radica en sus imágenes, que oscilan entre la melancolía y momentos más simpáticos y agudos. Cada escena despierta emociones y refleja la maestría visual del director.
Las comedias sexuales funcionan mejor con un toque ligero, y como indica el pesado título (traducción literal del término francés para orgasmo), el guionista y director australiano Josh Lawson casi nunca lo tiene.
Un par de giros de la trama amenazan con sobrecargar el drama, pero, en general, este divorcio es más apasionante que muchos juicios de asesinato (...) Puntuación: ★★★½ (sobre 4)