La actuación de Miguel Ángel Solá es poderosa y su carácter se ve reforzado por un elenco de personajes bien construidos. La película evoca elementos del cine de Alexander Payne, pero también está impregnada de la rica narrativa del universo de Saul Bellow.
Niels Arden Oplev ha causado confusión respecto al tipo de película que quería crear, resultando en la mezcla de varios estilos para dar vida a un filme comercial. Aunque presenta algunos fallos en el guion, no llega a ser un fracaso total.
Nueva-vieja cinta, inofensiva, aunque de tan bajos vuelos que más que carcajadas provoca bostezos. Lo mejor: un Hugh Grant que sabe ser ridículo con estilo.
Es un drama romántico que incorpora elementos de thriller médico, evocando el estilo del primer Cronenberg. En definitiva, es una valiosa contribución al universo de los muertos vivientes.
La película de Cortés se presenta como una obra audaz y liberadora, utilizando una fábula estructurada en siete versos sueltos que permite escapar de las convenciones del género carcelario y la sátira política.
El cine de los hermanos Dardenne se caracteriza por su estilo frío y distante, ofreciendo un thriller criminal y judicial que no elude el debate moral.
Un thriller lleno de emociones que destaca por sus diálogos, recordando el estilo de Richard Linklater y John Cassavetes. Sin embargo, esta originalidad se pierde un poco en la parte más convencional que involucra a Eva Mendes y Sam Worthington.
Jamás te crees a sus criaturas, ni lo que les sucede. Son sus actrices y actores quienes mantienen el tipo ante la catarata de falsa profundidad y cursilería galopante. Es imposible verla sin sentir vergüenza ajena.
Una encantadora y poco complaciente adaptación de la novela rosa del siglo XIX, que otorga un nuevo papel y valor a la heroína protagonista. Es imposible no enamorarse de Émilie Dequenne.
Delicada mezcla de melodrama romántico, con un toque social y comedia amable. A pesar de sus carencias, la experiencia de ver 'De cintura para arriba' resulta gratificante, ya que evoca el estilo de Ettore Scola o Alberto Lattuada en una versión más ligera.
No ofrece tregua ni apoyo al espectador al no alinearse nunca con ninguno de los dos personajes. Es un retrato valiente y poco complaciente que está a años luz, en términos positivos, de otras películas de terapia sobre el desamor.