Es una película arriesgada tanto en su forma como en sus comentarios sobre la política, con una estructura narrativa coral y un desenlace que revela una estética refinada y engañosa.
Conocedor experto de la cultura popular, su creador evalúa tanto el pasado como el presente, atreviéndose a realizar audaces elecciones que son poco comunes para un amante del retro, y transforma la narrativa con gran ingenio.
La entrega está repleta de ironías más allá de lo que muestra en la superficie. La crítica al colonialismo, la pedantería humana y el maltrato a pares y otras especies, forman parte de este combo.