La ópera prima del director peruano Óscar Catacora revela a un cineasta promisorio, capaz de absorber distintas influencias cinematográficas y usarlas para narrar una historia personal.
La interpretación de Castro junto con la química existente entre los actores ofrece una excelente adaptación de una obra que cuenta con el cariño de sus lectores.
La película de Phillipe Lacôte se mueve entre la fantasía y la dura realidad del sistema penitenciario, abordando el deseo humano de escuchar historias y la curiosidad por lo que sigue en la narrativa.
En esta película ambientada en el Beirut actual, el director Ziad Doueiri utiliza un enfrentamiento entre un libanés y un palestino como medio para examinar la frágil frontera entre lo personal y lo político.
Von Trier no se acerca a Sade; su trabajo es impactante, pero suele centrarse en la tortura psicológica de sus actrices. Por otro lado, 'Ninfomanía' se presenta como una inteligente reinterpretación del género libertino.
El cine puede construir universos que, aunque similares al nuestro, solo pueden existir en una película específica, gracias a la visión de un director particular. 'The Duke of Burgundy' es un claro ejemplo de esta habilidad.
Es más efectiva cuando los desencuentros entre los personajes surgen de su introversión, y menos cuando sus gestos y palabras hacen evidente la timidez.
Muntean, un destacado cineasta rumano, presenta una experiencia cinematográfica que sumerge al espectador en las distintas fases de desesperación vividas por sus personajes.
En su debut en el formato de largometraje, el director de Oaxaca se enfrentó a uno de los desafíos más provocativos del cine mexicano contemporáneo: renunciar al tono épico comúnmente ligado a la crítica social.
La película elude caer en denuestos políticos o en el heroísmo excesivo, y se enfoca en la lucha interna de esta sobreviviente para conectar con los demás.
La primera secuencia del documental es un excelente comienzo. Sin embargo, es frustrante que la narrativa pierda su rumbo tan pronto. Luego, el reportaje cae en un enfoque demasiado editorializado, subestimando la inteligencia y creatividad del espectador.