La película pierde fuerza al intentar convertirse en una reflexión profunda sobre los turbulentos años del thatcherismo. Sin embargo, destaca como un ejercicio melancólico que rinde homenaje a la magia de las salas de cine.
Una película de tesis que, a nivel cinematográfico, resulta superficial en su retrato y carece de recursos narrativos. Es evidente que todo se hace en función de justificar la tesis.
Estamos, sin duda, ante una propuesta apasionante a nivel visual, que confirma a De Sosa como un cineasta que siempre busca los márgenes de lo narrativo.
Quizá peca de un exceso de subrayados narrativos, de cierta vocación didáctica, pero lo cierto es que la cámara de Bollaín aborda con delicadeza, sin vocación invasora, el tormento interior de cada personaje.
A pesar de que su narrativa es predecible y la puesta en escena tiende a exagerar el juego de contrastes, la película logra funcionar como un drama carcelario, incorporando elementos del thriller.
La presencia de Sam Neill logra rescatar, en cierta medida, este melodrama deportivo que se siente excesivamente azucarado y cuyo argumento se basa en hechos reales.
Un filme de aspecto teatral y una puesta en escena calculada que invita a disfrutar del lado más lúdico y juguetón del cine. Es un fascinante desafío cinematográfico.
Kristoffer Borgli destaca por su enfoque al no diferenciar entre lo real y lo onírico en su obra, aunque se siente faltante en su búsqueda por trascender ese 'glitch' del que se origina.
La convivencia y la necesidad de tolerancia son los ejes en los que el filme encuentra su apoyo más sincero y así evita caer en el cliché, un riesgo constante motivado por su tendencia hacia un tono naturalista.
El cineasta articula su relato aferrándose al esquema canónico del documental. Un relato que, por su propia trascendencia y emotividad, insufla un aliento que resulta imposible de ignorar, especialmente en torno a la poesía.
Dejando a un lado el aspecto formal, que naufraga en las aguas de lo televisivo, con el robo del cráneo del Papa Luna, es donde la película encuentra su razón de ser.
Una reflexión sobre el dolor como efecto secundario de la genialidad y la belleza. Un filme cargado de admiración por la persona y de fascinación por su personaje público.
Esta obra se enfoca en construir un relato narrativo que respira poesía, explorando temas como el amor, el sexo y el deseo. Se presenta como un poema audiovisual que invita a la reflexión.