La película comienza con una premisa intrigante, pero pronto pierde su impulso y se estanca, sin cumplir con las expectativas de suspenso y terror que se anticipaban a partir de los trailers.
Este filme, orientado a un público joven, resulta ser una producción convencional, con una historia poco convincente y actuaciones que carecen de fuerza.
Esa distancia impide que la película logre conectar emocionalmente con el destino de sus personajes, ya que la frialdad de la indiferencia supera al calor de la empatía.
A pesar de contar con algunas situaciones cómicas, ideas que parecen poco originales y un desenlace desconcertante, se puede decir que es una película entretenida. Sin embargo, más allá de su temática de destrucción masiva, no ofrece nada novedoso al subgénero postapocalíptico.
Tanto los personajes y los sucesos como el clima y las locaciones dan una sensación de déjà vu. Pero no deja de ser simpático que, con elementos “prestados”, Yann Gozlan haya armado un efectivo thriller sobre el plagio.
Su audacia se manifiesta más en lo verbal que en lo visual. Lo más destacado es Andrea Frigerio, quien reafirma su habilidad actoral como una madre liberada y negadora, tal como demostró en 'El ciudadano ilustre'.
La historia se cuenta de una manera muy realista, similar a un documental, y presenta de forma efectiva los desafíos que enfrentan las personas desempleadas después de los 40 años.
Un híbrido con varios pasajes logrados, en los que nos sumergimos en un mundo tan triste como tierno. Adolece, sin embargo, de una morosidad común a tantas películas de estas latitudes.
No hay tiempos muertos, todo es dinámico y cautivador. Se aprovecha al máximo el interés de un tren como único escenario. Sin embargo, la sobrecarga visual del tramo final resulta excesiva, aunque no empaña el resultado general.
La historia sirve como pretexto para exhibir milongas, orquestas y bailarines. Sin embargo, el enfoque parece estar destinado a un público internacional, lo que afecta la autenticidad de la experiencia.
Soldini muestra una tendencia a la condescendencia y un enfoque maniqueo que puede perjudicar la película. Lo más lamentable es que la ceguera de Emma es lo único que diferencia esta trama de muchas otras que se han narrado en diversas ocasiones.