El Sr. Chan ha entrado en los 60, y ya no desprende la energía de acción que solía, ni francamente, tiene el suficiente carisma como para convencernos en el papel de un padre enloquecido por el dolor.
Tras reflexionar, llegué a la conclusión de que mi frustración por lo que percibí como una falta de resolución no afectó la verdadera inquietud que transmite la película. En ocasiones, eso es suficiente.
Desarrolla una fábula poderosa y metafórica llena de tristeza y rabia sobre la vida que vivimos en la actualidad. Cine bien elaborado y de primer nivel.
La búsqueda de un maestro del cine de 84 años resulta profundamente emotiva y transmite una urgencia que no se ve afectada por el ritmo pausado de la película.
Pront presenta su obra con una notable destreza, capturando la atención del espectador. Sin embargo, hay una sensación de que el contenido carece de originalidad, como si se tratara de algo que ya se ha visto en otras ocasiones.
Hará que te asombres ante las cosas extrañas pero sorprendentes que los seres humanos son capaces de hacer para ayudar a la naturaleza a hacer su trabajo.
Si logras conectarte con la historia, te sorprenderá lo ingeniosa, insinuante y profunda que es, además de ser una experiencia inesperadamente emotiva.
La película inicia con un enfoque inteligente, pero pronto se enfrenta a desafíos que no puede manejar adecuadamente. Sería ideal que todas las obras con fallos similares fueran dirigidas con esta misma confianza.
Más que un relato sobre ventas minoristas, se trata de una narrativa sobre perros callejeros que parece genuina. Si llegas con esa expectativa, es probable que disfrutes de la experiencia.