Entre sustos gratuitos, un presupuesto mediocre que pretende lucir como uno elevado, interpretaciones de escaso nivel y una ausencia total de construcción del espacio cinematográfico, se desarrolla esta nueva y decepcionante perspectiva del terror.
'Adiós al lenguaje' es un ejemplo más de cómo se pueden presentar durante setenta minutos imágenes hermosas y difusas, tanto perfectas como borrosas, que fluyen con cadencia y reflexión, todo con el propósito de retratar un universo.
La mirada de Fund presenta pedazos de vida, noches que parecen eternas, carencias afectivas que no se relamen en la miseria y una honestidad simple y concreta que convierte a uno grupo de personajes ordinarios en seres extraordinarios.
Miles de efectos especiales y secuencias de acción se combinan con la ironía que caracteriza la narración de esta tercera entrega, en la que el héroe debe incluso salvar al presidente. Un verdadero guiño para los aficionados.
La nueva película del director Ang Lee ofrece un festín visual y un recorrido sensorial, acompañado de reflexiones comunes del cine de Hollywood que se expresan de manera abierta.
En realidad, una cinta como 'Mini espías 4' puede entretener, especialmente a los aficionados de la saga, pero deja una sensación de agotamiento y de haber repetido una fórmula que ya no funciona.
Volvió el mejor cine de Abel Ferrara, el de los excesos y desmesuras varias, desde lo temático y formal. Aquel que no necesita bajar líneas, sino el que se protege en la exhibición de las miserias (físicas y morales) de un sector de la sociedad.
Guillaume Nicloux adapta nuevamente la obra de Denis Diderot (publicada en 1760) con el objetivo de modernizar el texto, creando un relato que se mantiene fiel al libro original mientras se toma ciertas libertades. A lo largo de este proceso, la película logra tanto aciertos como desaciertos.
S se presenta como una película donde la huella del director se percibe en cada escena: desmedida y sutil, intensa y discreta, a veces caótica y desordenada, pero elegante y corrosiva a la vez. Es más que un mero encargo, aunque no alcanza a ser una gran película.
Entre lo políticamente correcto y autocomplaciente, con escenas justificadas y manipuladoras, 'En un mundo mejor' presenta sus intenciones desde la primera escena. El discreto encanto de la burguesía europea tiene aquí su película global y casi perfecta.
Una película astuta y melancólica, que combina simpatía y tristeza. La música y las letras son dulces, y hay situaciones que logran transmitir un toque de gracia gracias a la dinámica familiar.
Cuando comienza 'La tercera orilla' se transmite la sensación de que la historia ya tuvo un recorrido importante, desafiando al espectador a pura sutileza para completar la información.
Perversa, provocadora, transgresora y sexista en contadas grajeas; fría, diseñada y construida por un director con alma de esquimal y perezosa en su formulación sobre un tema tan interesante y complejo como es el descubrimiento sexual de una adolescente.