Las interacciones del trío se mueven entre la compasión, la sexualidad y la soledad, llenas de silencios y una inquietante incertidumbre. Esta atmósfera se comunica de manera inteligente al público, generando una sensación constante de incomodidad.
La historia explora con calma la conexión entre los cuerpos y la amistad en un refugio que también es lugar de búsqueda de placer. Utiliza pocos recursos, logrando así una interesante versión de un misterio en el entorno homosexual, sin ningún tipo de vergüenza.
La habilidad del director radica en no limitarse a narrar la historia de una familia japonesa. Su enfoque es universal, aunque incorpora toques específicos que hacen que resuene con una audiencia más amplia.
El menú prometía ser delicioso y atractivo. Sin embargo, el resultado final es bastante insípido, con un guion que lo limita y carece de esos momentos emocionales, sociales y simpáticos que definieron a la inigualable Commedia all’ italiana.
La película reúne eventos significativos pero carece de una profunda reflexión, presentando situaciones extremas con una perspectiva superficial sobre la realidad.
'Familia para armar' evoca tiempos pasados, no solo por su trama, sino también por su estilo cinematográfico reminiscentes de hace dos o tres décadas. Presenta una estética retro que siente algo desfasada.