'Después de Sarmiento' destaca especialmente por la variedad de voces que presentan diferentes perspectivas, el silencio de los estudiantes junto con su timidez, y la oportunidad de generar múltiples debates sobre el sistema educativo.
'El crítico' presenta momentos destacados, como la función de prensa inicial, las interacciones con el director que desprecia al redactor y la divertida escena de la pareja en el teatro, sin necesidad de ahondar en el fanatismo del personaje hacia el cine.
Un filme que parece más preocupado por su propia imagen que por contar una historia sólida. Aunque hay momentos que logran captar la atención, en general resulta superficial y algo arrogante.
Evoca los aspectos más negativos del cine argentino de costumbres, como un recorrido temporal lleno de desechos y telarañas, para mostrar un mundo incomprensible que ha perdido el contacto con el verdadero lenguaje cinematográfico.
Pascal Chaumeil dirige la película con la visión de que el mundo se presenta como una enorme campaña publicitaria, donde la venta de productos nunca se detiene.
A veces, el género necesita un elemento adicional que trascienda su aspecto entretenido y sencillo, para que una película se distinga de otras que narran la desintegración de un matrimonio.
En los primeros minutos, la película se presenta de manera efectiva. Sin embargo, la narrativa pierde fuerza con la visita a la casa familiar de la pareja, lo que lleva a un uso excesivo de clichés.
La sobriedad de la escenografía se alinea con la modestia de la propuesta, evitando imágenes atractivas o paisajes idealizados que distraigan del tema principal.
Definir esto como una película sería incorrecto. En realidad, es un producto que se origina de una concepción de producción más cercana a la mala televisión que a un cine de calidad.
Plantea una historia cruda y eficaz, en una propuesta que se ubica entre el cine independiente y el industrial. El desafío de no dispersar la búsqueda.
Las interacciones del trío se mueven entre la compasión, la sexualidad y la soledad, llenas de silencios y una inquietante incertidumbre. Esta atmósfera se comunica de manera inteligente al público, generando una sensación constante de incomodidad.
La historia explora con calma la conexión entre los cuerpos y la amistad en un refugio que también es lugar de búsqueda de placer. Utiliza pocos recursos, logrando así una interesante versión de un misterio en el entorno homosexual, sin ningún tipo de vergüenza.
La habilidad del director radica en no limitarse a narrar la historia de una familia japonesa. Su enfoque es universal, aunque incorpora toques específicos que hacen que resuene con una audiencia más amplia.
El menú prometía ser delicioso y atractivo. Sin embargo, el resultado final es bastante insípido, con un guion que lo limita y carece de esos momentos emocionales, sociales y simpáticos que definieron a la inigualable Commedia all’ italiana.