Dos o tres escenas son efectivas y los últimos 15 minutos presentan una gran cantidad de muertes, lo cual complace a los aficionados del gore más básico. Sin embargo, esto resulta insuficiente, casi insignificante, para un cineasta que a finales de los años sesenta cambió algunas reglas del género.
Almodóvar se presenta con un tono serio y solemne, mostrando una confianza que roza la presunción en su visión de la vida. Sin embargo, logra enfrentar este desafío con éxito, manteniéndose firme y detallista en su estilo.
Las escenas con vientos intensos generan una gran impresión, pero la historia se vuelve predecible al presentar situaciones convencionales y personajes poco desarrollados.
La trama incluye momentos lentos (en ocasiones útiles, en otras no), sustos y gritos en la noche (a veces con sentido, a veces sin él) así como varias trampas narrativas que no resultarán molestas para los aficionados a este tipo de films.
Una película que se siente excesivamente similar a muchas otras, concluyendo con la promesa de una secuela, a pesar de que las falencias del guion son evidentes y reflejan una alarmante falta de creatividad.
El cine argentino ha logrado en raras ocasiones ocultar sus limitaciones técnicas gracias a la autenticidad en su narrativa. Esta película se presenta como un relato visceral y profundo, distando de ser entrañable, pero se narra con una autenticidad conmovedora.
Jerzy Skolimovski presenta en Essential Killing un enfoque estilístico en el que las interpretaciones políticas, aunque completamente legítimas, tienen un papel secundario y periférico.
Reúne el total de ingredientes de una historia cursi: romance mezclado con ciencia ficción revestida de aforismos new age. La gran pena es ver a Ellen Burstyn en un papel menor y a años luz de su calidad como actriz.
Aunque no es una propuesta novedosa, el enfoque temático de Richard Curtis, que combina el romanticismo con la ciencia ficción, resulta frecuentemente atractivo y agradable.
Un entorno desolado, sin escapatoria, donde una figura amenazante puede acecharte en cada esquina, es la clave perfecta para crear una película llena de tensión y un suspense casi insoportable.
Dentro de una estructura clásica que define claramente principio, desarrollo y final en cada episodio, 'Una pistola en cada mano' ofrece instantes de alegría, diálogos agudos y las situaciones habituales que terminan sorprendiendo al espectador.
La película retrata de manera preocupante y poco creativa las relaciones amorosas del protagonista. Lo más problemático es que algunas de sus acciones se asemejan a las de otros personajes, lo que resalta la falta de originalidad y profundidad en esta obra.
'Mortdecai' tiene altibajos: ciertas escenas carecen de humor, las expresiones de Depp se vuelven repetitivas y la trama se desvia hacia senderos poco atractivos.
Menis destaca con sutileza y precisión en el uso del espacio off. El personaje de María, con su rostro inocente, refleja alegrías pasajeras y una rápida maduración forzada por las atrocidades del mundo.