La película se desarrolla en un pequeño salón de audiencias, lo que plantea un desafío cinematográfico. El movimiento constante de la cámara proporciona una diversidad de ángulos y perspectivas, creando un espacio único en la pantalla, algo poco común en la actualidad.
El proceso de separación de una pareja con hijos puede ofrecer una profunda exploración de sentimientos y drama, o bien, una visión más realista y objetiva, como se presenta en esta película.