Es divertida y friki, pero nada aterradora. Presenta un misterio que resulta tan interesante como grotesco. Sin embargo, carece del humor agudo que caracteriza a las mejores series de terror juvenil.
[Crítica 4ª temporada]: Los diálogos son tan agudos y graciosos como siempre. Su ligereza se equilibra con un amplio y bien construido misterio. Además, cuenta con numerosos giros y sorpresas.
Una emotiva carta de amor a la humanidad. Aunque cada parte puede funcionar individualmente, el orden de los capítulos está diseñado para aumentar la conexión emocional y la complejidad.
Fellowes regresa con un evento cinematográfico que involucra al espectador en un conflicto de la familia real, al mismo tiempo que ofrece la despedida que todos esperaban.
La serie perfecta para el verano. El Toronto de los años 20 irradia frescura y modernidad, ofreciendo un ambiente donde pueden ocurrir acontecimientos inesperados.
No elegir a una actriz latina es una oportunidad perdida para encontrar a alguien que pudiera encarnar a este personaje tan excepcional, ya que Zeta-Jones no logra cumplir con esas expectativas. Su actuación no solo carece de credibilidad, sino que resulta excesiva.
Los espectadores se sienten profundamente afectados por las experiencias cotidianas de estos animales. Actualmente, es una de las obras más destacadas de la televisión.
Lo suficientemente disfrutable como para poder llegar a ser una serie, aunque sólo sea para proporcionar más oportunidades para los cameos y burlas de Tinseltown.
La serie podría haber aumentado su intensidad en los episodios finales, pero basándonos en lo que hemos presenciado, se presenta como el respiro necesario en este instante.
La mayoría de los elementos argumentales son bastante predecibles. Sin embargo, la enérgica, aunque no excesivamente sofisticada, coreografía de artes marciales resulta entretenida.