Está bien que una epopeya se extienda, pero al mismo tiempo hay que tener un propósito, y a veces pierde el rumbo. Aun así, está muy bien rodada e interpretada, un retorno a los días gloriosos de las óperas primas.
En el fondo, es una sencilla fábula Zen sobre el amor y la muerte. En ejecución, es una miniepopeya compleja y hermosa con actuaciones excelentes de sus dos estrellas.
Nunca es sencillo adaptar una historia tan apreciada. Chu, junto con las talentosas Cynthia Erivo y Ariana Grande, no solo asumen estos papeles icónicos, sino que además los interpretan con entusiasmo y gracia.
Grande, audaz y llena de imaginación, se centra tanto en construir su mundo que a veces olvida divertir. No obstante, hay múltiples razones para anticipar una aventura aún más mágica en el futuro.
Una obra sobresaliente que recorre gran parte del catálogo del Universo Marvel ofreciendo emotividad y acción a partes iguales. Es un ejemplo de cómo se ha de filmar un auténtico blockbuster.
Desgraciadamente, muchas películas que intentan equilibrar terrores internos y externos tienden a desmoronarse en el acto final. Si se hubiera mantenido en una línea más equilibrada, podría haber sido una mini obra maestra.
Es agresivamente estrafalario y a veces demasiado tierno, pero hay demasiado talento interpretativo como para que no resulte divertido. Las aventuras de Crowley y Aziraphale siguen siendo lo más destacado.