Mejora lo visto en la primera película y ofrece una alentadora historia contra el miedo y la intolerancia, pero sigue siendo demasiado compleja y barroca para estar a la altura de la elegancia de su protagonista.
Una mirada entretenida y profunda a la vida en un mundo cambiante. Con los personajes, Assayas teje interacciones punzantes e ingeniosas que aportan ritmo y humor al filme.
No te esperarás lo conmovedora que es la película. Pascal se mueve hábilmente a lo largo de una línea que equilibra la sinceridad brillante con un toque de siniestra imposibilidad.
A pesar del alto contenido gore, la película logra transmitir mensajes profundos sobre los valores navideños, como la bondad, la solidaridad y el cuidado familiar.
El cambio de tono es un poco demasiado extremo para tener un éxito general, pero Schwimmer y Pegg proporcionan un centro sólido y negramente cómico a una original cabriola criminal.
La película presenta menos acción que la trilogía anterior y enfoca su narrativa en los simios. A pesar de esto, es un inicio prometedor para el cierre de la saga.
Está bien que una epopeya se extienda, pero al mismo tiempo hay que tener un propósito, y a veces pierde el rumbo. Aun así, está muy bien rodada e interpretada, un retorno a los días gloriosos de las óperas primas.
En el fondo, es una sencilla fábula Zen sobre el amor y la muerte. En ejecución, es una miniepopeya compleja y hermosa con actuaciones excelentes de sus dos estrellas.
Nunca es sencillo adaptar una historia tan apreciada. Chu, junto con las talentosas Cynthia Erivo y Ariana Grande, no solo asumen estos papeles icónicos, sino que además los interpretan con entusiasmo y gracia.
Grande, audaz y llena de imaginación, se centra tanto en construir su mundo que a veces olvida divertir. No obstante, hay múltiples razones para anticipar una aventura aún más mágica en el futuro.