De la oscuridad surge algo que creíamos que jamás volveríamos a presenciar: una película decente de Ridley Scott. Un homenaje sutil al ingenio humano que presenta la suficiente ironía para escapar del abismo de la seriedad.
'Crimen perfecto' ofrece una trama entretenida, un villano notablemente despreciable y uno de los enfoques visuales más peculiares y complejos de la trayectoria de Hitchcock.
El análisis apasionado pero incierto de Lyne sobre el género 'teen' tiene el aire de un documental de naturaleza. Su pasión por el género es evidente, y sus teorías son presentadas con un rigor que muestra el respeto que él siente que se las cintas se merecen.
Una aventura frenética que salta de un enemigo alucinógeno a otro mientras reflexiona sobre la política japonesa, pero que nunca permite que la realidad interfiera en su sangrienta puesta en escena.
Davies afirmaba recientemente que él no entiende el mundo moderno, prefiriendo un versión romántica 'que ya no existirá jamás'. Con 'Sunset Song', él ha vuelto a crear un arrebato de belleza, y a encontrar la paz en el pasado.
El director busca que la película sea divertida, a pesar de la seriedad de la historia. Es una idea brillante y una intención loable, pero genera un extraño desequilibrio.
El biopic de Pohlad es impecable y respetuoso, pero el argumento de redención y crecimiento es demasiado pulcro. Tanto Dano como Cusack interpretan el papel a la perfección.
No sabe lo que es: el drama judicial retorcido que nos lleva en manada al asunto o la exposición feroz que muestra la desesperación cotidiana de la muerte sistémica. Es mejor como la segunda.
McConaughey ofrece una interpretación intensa y combativa. 'Dallas Buyers Club' sigue una trayectoria distintiva en comparación con las convenciones habituales de los biopics.
Estridente, prepotente, enredada entre sus tramas y saturada de teoría, la primera película post-Batman del director avanza como un cohete hacia el entretenimiento gracias a la tenaz determinación de Nolan.
Una película puramente 'Soderbergh'. A lo largo de su carrera se ha deleitado en contar historias sobre cómo un sólo individuo puede socavar el status quo.
‘Genius’ es una obra sobreactuada. Su estilo es desmesurado y le falta sutileza. Se presenta como una versión de Disneylandia de la época, con Firth y Law atrapados en los grandes trajes que representan las glorias de la literatura.