Tenemos chistes nuevos que a veces sorprenden más que las versiones de 2004; en todos los casos, los mejores chistes nuevos generan más risas que los antiguos.
Es difícil hacer una película de culto de manera intencionada, pero Jackson y Sharp parece que lo han logrado. No está nada mal para un par de inexpertos.
La confesión se presenta de manera precisa y estratégica, estableciendo una separación entre el artista y la audiencia, a pesar de que nos motiva a prestar atención. De cierta forma, resulta ser un obsequio.