Una película increíblemente impactante, concebida para escandalizar y ofender. Se trata de un cine de explotación que resulta muy entretenido y relevante, diseñado específicamente para provocar a aquellos que realmente lo necesitan.
Stamboel toma poco más que el título y la presencia de una bruja vengativa de la original, en esta nueva versión de la historia, haciéndola suya en este espectáculo increíblemente entretenido y viscoso.
A pesar de que se integran elementos interesantes y novedosos en la fórmula tradicional, estos no se desarrollan con la profundidad necesaria para que la obra se sienta original. Sería deseable que se hubieran arriesgado con algo más emocionante.
Destila alegría en cada delicado fotograma de 16 mm, lo que la convierte en la puerta de entrada perfecta para esos niños pequeños raritos que buscan representación en un mundo de influencers lustrosos y famosos de YouTube.
Es una experiencia incómoda que asegura erizar la piel del espectador. No todos estarán dispuestos a afrontarla, pero para quienes busquen un desafío, esta película resulta esencial.
Una de las mejores películas de terror de estudio de la década de los 80. Es aterradora, ingeniosa y emplea la comedia de manera interesante sin transformarla en parodia.
Ni siquiera Cate Blanchett logra rescatar esta ridícula adaptación. Borderlands es un desastre; resulta decepcionante para los fans del juego y carece de emoción para aquellos que no están familiarizados pero esperaban una entretenida aventura espacial.
Una película caótica, bien elaborada y con un ritmo endiablado que resultará impresionante incluso para aquellos que sean susceptibles a marearse con la sangre.
La mejor película de Sato Shinsuke hasta la fecha. Inuyashiki es una maravilla, una adaptación de manga que todos, sean o no aficionados, pueden disfrutar plenamente.
Lo más destacado de 'Kasane' son las interpretaciones de Tsuchiya y Yoshine. La película se presenta de manera excelente, creando una atmósfera envolvente.
Gallner y Skeggs ofrecen actuaciones impecables. 'Dinner in America' se presenta como la obra más emotiva que he presenciado en lo que va del año, con escenas que incluyen batas manchadas de excremento de gato, Polaroids deterioradas y fuegos intencionados.
Es adorable, pero no de una forma estridente o empalagosa. Nunca me he asombrado tanto de forma involuntaria con una película. Es una historia tierna contada con estilo.