Efectiva en su puesta en escena, al introducir algunos de sus personajes y captando la atención de aquellos que adoren los dramas ásperos e inflexibles sobre corrupción policial y el lado oscuro de la naturaleza humana.
A pesar de ser considerada en términos generales una 'aventura', esta obra posee una profundidad y una riqueza que dejarían en ridículo a muchos dramas. Es una experiencia que debe ser vivida, incluso para aquellos que ya conocen toda la historia.
Es aceptable para lo que suele ofrecer el género de los slashers, pero teniendo en cuenta su pedigree, uno tiene el derecho de exigir una obra de más calidad que lo que aquí se ofrece.
Cuando 'È stata la mano di Dio' llega a su fin, deja una sensación de fragilidad. No obstante, es un hermoso y, en ocasiones, emotivo reflejo de lo que significaba ser joven en los años 80.
La obra plantea interrogantes sin respuesta sobre hasta qué punto es posible que alguien defina la realidad de otro. Las actuaciones son sólidas y contribuyen a la narrativa.
Aunque la película no logra desarrollar efectivamente todas las subtramas y los aspectos secundarios de su complejo argumento, el tema principal se presenta con una elegancia impresionante.
Bronson nunca se desarrolla como algo más que una caricatura unidimensional. Ese es el problema: aunque es vibrante y enérgico, termina llevando al espectador a una desconexión con su personaje principal.
Ofrece los mensajes que se espera de ella sobre esperanza y la posibilidad de cambiar el destino, pero lo hace de manera emocional e intelectualmente satisfactoria.