La película evidencia que Hollywood aún puede generar obras inteligentes y emotivas, un ámbito que en los años recientes ha estado reservado mayormente para el cine independiente.
Con algunos números musicales estupendos, un villano original, un guion inteligente e ingenioso y un romance adorable ofrece innumerables delicias durante sus 94 minutos de metraje.
Aunque se puede argumentar que el talento de Neeson, que alguna vez fue digno de admiración, se pierde en este tipo de proyectos, la película al menos brinda 90 minutos de entretenimiento en lugar de caer en el aburrimiento.
Efectiva en su puesta en escena, al introducir algunos de sus personajes y captando la atención de aquellos que adoren los dramas ásperos e inflexibles sobre corrupción policial y el lado oscuro de la naturaleza humana.
A pesar de ser considerada en términos generales una 'aventura', esta obra posee una profundidad y una riqueza que dejarían en ridículo a muchos dramas. Es una experiencia que debe ser vivida, incluso para aquellos que ya conocen toda la historia.
Cuando 'È stata la mano di Dio' llega a su fin, deja una sensación de fragilidad. No obstante, es un hermoso y, en ocasiones, emotivo reflejo de lo que significaba ser joven en los años 80.
Aunque la película no logra desarrollar efectivamente todas las subtramas y los aspectos secundarios de su complejo argumento, el tema principal se presenta con una elegancia impresionante.