Desde luego, no es para los que buscan triunfalismo deportivo, pero en esta época de vacuidad de las franquicias, es una película que vale la pena considerar.
Un drama profundo que explora la verdad y la mentira, presentando una narrativa que impacta. Scott no esquiva el tema de la violencia, abordándolo de manera directa y honesta.
Está claro que O'Connor tiene una visión y se aferra a ella tenazmente. Podría decirse que Emily es un poco demasiado áspera, un poco demasiado melodramática, y el ritmo a veces se alarga.