A pesar de un guion irregular, el reparto de primera categoría, que incluye a Olivia Colman y Jessie Buckley, garantiza que la película sea una farsa muy divertida.
Como todo el trabajo de Anderson, es muy amoroso, incluso aunque cada movimiento de cámara parece haber sido calculado con la precisión de una ecuación matemática.
Muchos señalarán la naturaleza teatral de la obra; el guion podría haberse convertido en una gran obra de teatro. Pero Graham Moore se asegura de que no sea sosa.
Esta película de carburación lenta es una elegante mirada a una época pasada, en la que lo único que importaba era tener suficiente dinero para llenar el depósito de gasolina.
Desde luego, no es para los que buscan triunfalismo deportivo, pero en esta época de vacuidad de las franquicias, es una película que vale la pena considerar.