Es una película compuesta por instantes significativos, en lugar de una narrativa completamente integrada. Sin embargo, representa de manera valiente y simbólica el sufrimiento de una nación, dejándonos momentos realmente sorprendentes.
Hay momentos de auténtica sutileza entrelazados con la narrativa. Las actuaciones son notablemente sutiles, y Lin logra captar de manera inteligente los brillantes escenarios urbanos.