Nunca logra salir de una hondonada basada en fórmulas lacrimógenas y concesiones a la audiencia hacia un lugar que la redima con verosimilitud y con arte.
Brillante y magistral logra transportar al espectador a un lugar, tanto geográfica como estilísticamente, que difícilmente se atrevería a explorar por su cuenta. Es una experiencia profundamente conmovedora.
Una película que exuda entretenimiento a través de cada poro de su celuloide, al mismo tiempo que, sin ser amanerada o pomposa, encapsula toda la historia del cine.