Con una dirección sencilla pero poderosa de Wayne Wang y un guion ingenioso de Tan y Ronald Bass, 'The Joy Luck Club' logra ser una obra que combina lo amplio y lo íntimo de manera excepcional.
Tilly brilla con su interpretación de Agnes, mientras que Bancroft destaca como una madre superiora astuta y dominante. Sin embargo, el guion restringe el desarrollo de sus personajes.
Gracias a un elenco más astuto que el típico en las producciones de terror, junto con la dirección meticulosa y en ocasiones creativa de John Harrison, la película logra ser entretenida.
Las primeras escenas, que dan a los actores la oportunidad de brillar, resultan más agradables que aquellos episodios que transcurren en lugares subterráneos, los cuales se sienten visualmente repetitivos.
Una secuela bastante animada para quienes se identifiquen con el tema. Aunque la película puede parecer algo predecible, la fórmula todavía tiene mucho que ofrecer.
La presencia de Streisand es tan impactante que parece tener la libertad de hacer películas mediocres como esta. Sin embargo, sería lamentable que se conformara con eso.
La película, dirigida por Kevin Reynolds, sigue el mismo estilo monótono que su versión de 'Robin Hood'. Sin embargo, transcurrida una hora, logra elevar notablemente su calidad.
Es una producción de Michael Apted, un director que presta atención a los detalles y sabe retratar heroínas fuertes en escenarios exóticos. Sin embargo, resulta sorprendente la escasez de contenido que presenta.
Va directa al estatus de película de culto sin ni siquiera tocar un elemento básico: las emociones de la audiencia. En definitiva, no es nada más que un intrincado juego de astucia, aunque hay cosas que ver.
Actores extraordinarios, una inteligente puesta en escena, una trama laberíntica y un guion con cerca de 70 personajes que hablan, no alteran la esencia hueca de la obra, ya que los personajes carecen de profundidad y sus intervenciones no aportan mucho.