Fox se muestra muy atractivo en este papel. Jett también brilla, enfrentándose con determinación en escenas de acción y musicales, logrando un giro emocional que coincide perfectamente con el desarrollo de la historia.
Los actores son mayormente agradables y la historia se cuenta de manera lo suficientemente amable para compensar sus ganas de 'ir a la moda' y sus convencionalismos.
Tiene todo lo que podrías imaginar de una atracción de 'casa del terror'. Tiene ladrones, murciélagos, telarañas, esqueletos, un monstruo adorable, una gruta subterránea y un tesoro escondido por algunos de los piratas más amables que jamás hayan existido.
Michael Dinner y el guionista Charles Purpura muestran un gusto peculiar que se adapta bien a la época y al lugar. La forma en que retratan a los personajes infantiles y a los adultos, que podrían haber sido ellos mismos, resulta refrescante y singular.