La únicas partes de la película que realmente funcionan son las que conciernen a Daniel y su mentor Cuando el kárate no es tratado como una excusa para una exitosa historia de alcanzar un 'sueño imposible' la película muestra calidez, empatía y un humor predecible, sus mejores activos.
Ruben muestra un profundo aprecio por la belleza cautivadora de su protagonista, aunque parece descuidar a las personas y los entornos que la acompañan.
En 'Stardust Memories', Woody Allen define la comedia como un arma. En esta ingeniosa y mordaz película, el director utiliza este recurso de manera plena por primera vez.
La película destila un atractivo especial. Las ingeniosas ocurrencias de Curtis se complementan a la perfección con el estilo de comunicación de Grant.
Un ingenioso y delicioso compendio que reúne las preferencias del director. Allen presenta una variedad de neoyorquinos neuróticos que interactúan con un ritmo característico del screwball.
Sea lo que sea lo que pretenda Allen al elaborar esta bonita, ligera y entretenida película, no está haciendo lo que mejor se le da. Pinturesca pero incierta.
Gracias en gran parte a Candy, que ofrece una interpretación sinceramente conmovedora en lo que podría haber sido un papel empalagoso, esta historia tiene su encanto sencillo.
Al dirigir, LaGravenese mantiene su esencia como guionista. Crea secuencias extensas donde los personajes conversan mientras disfrutan de algo, y la cámara se mueve dinámicamente entre ellos.
Nunca logra captar el ambiente apasionadamente romántico de Nueva York que pretende reflejar. Aunque los actores ponen su mejor esfuerzo, se ven limitados por una trama simplona y algunas incoherencias poco creíbles.