La trama es predecible, con giros y eventos que se pueden anticipar fácilmente, pero está bien llevada. La química entre los protagonistas, que es su mayor atractivo, justifica el costo de la entrada.
Un thriller común. Sheridan aporta la sutileza necesaria a su personaje, mientras que de Armas inyecta una profunda carga de dolor en el suyo. Sin embargo, el esfuerzo de ambos no encuentra la recompensa que merecen.
El guion de Iliff y la dirección de Hughes no ofrecen elementos novedosos, sin embargo, brindan a los actores la libertad para presentar un desempeño que realmente atrapa nuestra atención.
La película no alcanza el nivel de 'Corpus Christi', aunque posee momentos destacados. Whigham destaca entre los actores, ya que se sumerge completamente en su papel.
Cada vez que creemos tener todo claro, una nueva pista nos hace reevaluar las cosas y comenzar de nuevo. Esto es un gran logro del guion y de la dirección, ya que logra que no se sienta como una simple manipulación.
Este viaje a través del drama, el thriller y el horror te mantendrá hipnotizado. Una vez que comience la devastadora orgía de acontecimientos, no podrás apartar la vista de la pantalla, preguntándote si aún hay algo de civilización que salvar.
Cuando creemos tener claridad sobre la dirección de la trama, Bloomberg y Wigon nos sorprenden con un nuevo giro inesperado. El amor, la destrucción, el sexo y la violencia se presentan de manera cruda. Es una experiencia intensa y a la vez loca.
Hirsch y Dern ofrecen actuaciones sólidas en roles que resultan más complejos de lo que aparentan, mientras que Kolker brilla con una interpretación excepcional.
Ricci brilla en el papel principal, mostrando una combinación perfecta de inocencia y ferocidad. Su interpretación de Antígona destaca por su astucia, pero también por su pureza.
Una potente recompensa. Las suposiciones se confirman, se subvierten y se confunden para que la verdad aterrice con impacto, independientemente de lo que hayas averiguado y de cuándo.