Un hito del cine moderno, el propio Truffaut, en su primer largometraje, demuestra la habilidad como director que lo establecería como un autor influyente.
Dolorosamente conmovedora. Como es típico de Truffaut, sus personajes disfrutan de las artes. La música se integra a la perfección en ese contexto y sigue resonando mucho después de haber terminado.
Aunque el ritmo parece un poco lento, sus interpretaciones naturales hacen de esta deliciosa obra coral un estudio entretenido y cálido de algunos de los aspectos más positivos de la naturaleza humana