Un melodrama absurdo que destaca por su falta de coherencia. La producción es un espectáculo visual, pero las características de los personajes son deplorables.
Abraza metáforas melodramáticas, mientras que en general busca mantener el control emocional. Esto da lugar a un guion que parece estar utilizando elementos reciclados para seguir en funcionamiento.
Hay muchas buenas ideas en este debut de Juja Dobrachkous, lo que hace doblemente frustrante que parezca no tener un buen consejero para ayudarla a controlar toda su auto-indulgencia.
Un drama que se siente predecible y excesivamente pomposo. A pesar de su buena intención, recurre a lugares comunes y busca provocar emociones de manera forzada. El guion resulta ser el aspecto más deficiente de la película.