'Paris-Manhattan' presenta a un personaje obsesionado con Woody Allen, lo que permite que la película intente explorar conceptos y frases que superan su capacidad de comprensión y síntesis.
La disposición toca lugares comunes, pero los decorados son deliciosos, el diálogo es ácido y refrescante y el aplicado reparto es dinámico y conmovedor, según la ocasión lo exija.
Crepita con la furiosa energía de la innovación forzada. Cuando no hay presupuesto para los efectos especiales de lujo, el buen hacer ofrece sus propias recompensas.
Está sobrecargada y es sentimental. La parte intermedia flaquea y no todas las actuaciones funcionan. Pero las escenas de lucha son ingeniosas y Van Damme se expresa con suficiente buen humor.
'Blood on Her Name' es una experiencia opresiva y oscura, que se desarrolla de manera intensa a lo largo de sus 85 minutos, ofreciendo actuaciones impactantes y giros inesperados.
Puede que Giannopoulos sea inexperto, pero maneja bien el tono y se atreve a experimentar con los ritmos de la violencia. Estoy deseando ver qué es lo que hace después.