En un mundo post-Deadwood, realmente hay que aportar algo nuevo y lleno de matices cuando se trata de westerns en televisión y, por desgracia, Billy no está ni de lejos a la altura.
Las historias que se presentan son perturbadoras, pero la serie acentúa su aspecto desagradable mediante una violencia excesiva y un derroche de sangre y vísceras.