El único aspecto interesante de esta convencional secuela es que la acción tiene lugar en Japón. Al margen de eso, es un refrito poco inspirado de la original (…)
No se anda con tonterías y se centra directamente en la acción más sangrienta y visceral que podamos imaginar, además de contar con grotescos villanos y confrontaciones entre la vida y la muerte.
El actor australiano Josh Helman hace maravillas imitando los gestos y los gruñidos amenazantes de McLean. Se ofrece una visión reflexiva sobre un héroe local que, aunque no es perfecto, capta la atención del espectador.
Los aficionados al terror grindhouse de las décadas de 1970 y 1980, así como al slasher gore clásico, encontrarán entretenimiento en el caos presentado de manera creativa. Sin embargo, la duración de dos horas puede resultar algo excesiva.
Este western presenta a pistoleros solitarios en un entorno contemporáneo. Antoine Fuqua, el director de la franquicia, logra crear numerosos enfrentamientos tensionantes y momentos de caos.
Este clásico de la Hammer utiliza poderes sobrenaturales y seres infernales como la Cabra de Mendes y el Ángel de la Muerte para provocar escalofríos. El resultado es cautivador.