La película destaca por su abundante uso de decorados, vestuario y maquillaje. Gracias a la magia del cine digital, muchos de estos elementos evocan el estilo de las producciones de Marvel que se filman en estacionamientos de Georgia.
Los aficionados al anime, la ciencia ficción, los misterios de asesinatos o, en general, aquellos que disfrutan de series que exploran universos ambiciosos, no pueden perderse esta serie.
La secuela de 'Dahmer' presenta una historia real fascinante, pero su extensión excesiva y repetitiva, a pesar de los momentos impactantes y actuaciones excepcionales, perjudica la experiencia general.
Una película de terror efectiva y bien lograda. Vale la pena verla, especialmente si ya te estás quedando sin opciones después de un mes repleto de maratones de películas de miedo.
Convertir monstruos gigantes en luchadores profesionales no resulta muy entretenido. Es una estrategia arriesgada para un estudio poco conocido y refleja una creatividad que los cineastas tienen dificultades para mantener a lo largo de la película.
Forma parte de la Historia del Cine. No esconde sus influencias y consigue convertirse en un producto que marcaría a obras posteriores como 'Matrix', estrenada un año más tarde.
Los fans disfrutarán de los nuevos gags, aunque es lamentable que esta versión ampliada no logre mantener sus aspiraciones satíricas ni sus elementales momentos emocionales.
Si los diálogos fueran más ingeniosos, la película podría resultar una comedia amena. Sin embargo, Keaton se limita a hablar sin parar, mientras que Kunis solo eleva las cejas, lo que transforma cada conversación en un agotador tira y afloja.
Se asemeja a una antología de terror de los 80 como 'Cat's Eye', aunque con una narrativa más ambiciosa y carente de los sustos habituales. Se sitúa en ese intrigante limbo entre lo que es televisión y cine.
Esta inagotable energía convierte a 'His Girl Friday' en una de las comedias románticas más emocionantes y placenteras. Además, es un original homenaje al mundo del periodismo.
Todo parece indicar que 1996 es una triste copia de 2024, y resulta complicado asimilar la historia reciente a través de un análisis tan simplista y superficial.