Con un sentido de la diversión que es más lúdico que subversivo, 'Le tout nouveau testament' es un simpático placer: no tan profano como banal, con un acabado mate suave y una sonrisa maliciosa.
Es un lamento de dolor profundo e interminable, que resuena casi como una canción, aunque sea desgarradora. Esta película puede parecer una secuela del evento sísmico de su precursora, pero es una secuela cuyo impacto no se reduce, simplemente se transforma.
Una gran oportunidad perdida para lo que podría haber sido una película de espías intrigante y sofisticada. El guion de Ma Yingi carece de profundidad en la caracterización; los personajes no presentan rasgos distintivos de personalidad, salvo su desconfianza.
Un documental exquisitamente extraño. La directora de 'Atlantics' hace una incursión onírica, discursiva y con influencias fantásticas en las cuestiones que rodean la restitución de los tesoros robados por las potencias coloniales.
Ni tan autoconscientemente poética ni tan vaporosa como su título indica, es una llama cuidadosamente cuidada que extiende un pequeño círculo de luz y calor en la capital más fría del mundo.
Una ópera prima que sorprende por su cautivadora narrativa y su misterio. Sofia Alaoui presenta una perspectiva cultural y social única que revitaliza una premisa clásica del género de ciencia ficción.
Olivia Colman y Dakota Johnson brindan actuaciones destacadas. La película se elabora con un enfoque cuidadoso en la fuerza del lenguaje visual, creando un hechizo siniestro que resulta difícil de romper.
La veracidad de las interpretaciones aporta una gran carga emocional y autenticidad a la obra. Además, el trabajo sutil y elegante de los actores se ve magistralmente realzado por la cuidada fotografía de Lorenzo Hagerman.
Almodóvar regresa con una paleta de colores vibrantes que contrasta con la sobriedad de 'Dolor y gloria' y 'Julieta', invitándonos a redescubrir el valor en nuestras vidas.
Es refrescante ver que el tema se aborda con tanta claridad, sin caer en el sentimentalismo y sin moralinas, en el excepcionalmente preciso quinto largometraje de Anahí Berneri.
Una película de terror seria y llena de atmósfera que aborda su género y a la audiencia con un respeto poco común. En sus momentos finales, la tensión se intensifica, culminando en un desenlace brillantemente inevitable.
Cautivadora y con interpretaciones atractivas. La destreza humanista de Khlebnikov, junto con las actuaciones concentradas de los actores, hacen que estos momentos sean auténticos, incluso en su aspecto más convencional.
Una fantasía emocionante y conmovedora con una estética impresionante. Sus subtramas son inusualmente profundas, aportando vitalidad y complejidad a la historia.