Aunque superficialmente pueda parecer llamativa y tonta, esta obra resulta ser más interesante e inteligente de lo que aparenta, además de ser considerablemente más oscura que las óperas rock más reconocidas de los años 70.
La leyenda del rey Arturo se presenta de una manera nunca antes vista, con un estilo peculiar y fascinante. Boorman logra crear una atmósfera que combina lo místico y lo terrenal, resultando en una experiencia visual deslumbrante.