Una fusión perfecta de pastiche de género amoroso y el propio estilo del director, que abraza gran parte del estilo reconocible que le convirtió en un icono.
Karloff brilla en su interpretación, mostrando un auténtico deleite en su papel como un intelecto malvado. Su actuación equilibra a la perfección la elegancia refinada y una profunda sensación de fatalismo.
Te deja temblando al pensar en la insignificancia del hombre frente a la fuerza del mundo natural, con un breve desenlace para la reflexión y la curación tras la catástrofe.
En general, el resultado es impactante. La obra presenta un tono sombrío y satírico, con un enfoque violento que la posiciona muy por encima de la repetitiva parodia de Steffen Haars en 'Krazy House'.
Si se hubiera puesto el mismo esfuerzo en desarrollar un buen guion y en crear coreografías de acción que en elegir a los actores, la película podría haber tenido un verdadero valor.