La escena de violación es explícita y busca generar impacto. Sin embargo, tanto Foster como McGillis ofrecen actuaciones sobresalientes, y la película aborda cuestiones complejas en torno a un tema sensible.
Está bien. Petrie consigue entrelazar los problemas amorosos de las chicas con momentos deliciosamente cómicos y observaciones ingeniosas sobre el romance.
El guionista Ed Sinclair dota a los dos protagonistas de voces que fluctúan entre lo trágico y lo melancólico, creando una atmósfera siempre atractiva.
A pesar del indudable talento de John Malkovich, Miranda Richardson y Nigel Havers, la película ofrece una visión bastante superficial de la vida bajo la ocupación.
Turner presenta un retrato meticuloso y cautivador del renombrado artista. Su actuación es tan atrayente que los personajes secundarios de ficción parecen superfluos.
Empleando habilidosos trucos de cámara y un estilo en la dirección que nos recuerda al mismísimo viejo maestro del género, Schlesinger logra generar una gran cantidad de tensión.
Anne Hathaway brinda una actuación cautivadora, mostrando su talento de manera brillante. Su capacidad para conectar con la audiencia es notable, logrando mantener la atención incluso de los espectadores más exigentes.
Un giro sorprendentemente incómodo de Liotta, combinado con un enfoque original sobre las historias convencionales, sitúa esta obra de Kaplan entre las que se deben ver.