Una película descuidada que da la impresión de haber sido creada por personas que improvisaban constantemente, careciendo de una dirección clara y de un entendimiento sólido de su propia narrativa.
Una de las secuelas más entretenidas y bien elaboradas que ha producido Disney. Combina de manera sorprendente la comedia infantil con una parodia de la cultura popular, ofreciendo una experiencia refrescante y divertida.
Una película vistosamente editada y atractiva que incorpora un fascinante elemento humano que enriquece su narrativa animada, además de presentar emocionantes secuencias de acción que resaltan en la historia.
Se producen actos de violencia extrema, con cortes y aplastamientos que impactan por su brutalidad, aunque esto no logra eliminar la sensación de repetición que caracteriza a este 'slasher' común.
Un trabajo completamente desagradable que, sin embargo, tiene su mérito por generar un suspense modesto después de un giro de la trama predecible pero efectivo.
Los fanáticos del gore pueden sentirse insatisfechos por la escasez de escenas explícitas, sin embargo, la sutileza que aporta Wexler se convierte en uno de los aspectos más cautivadores de la película.
La película muestra una gran pasión, aunque a veces faltan habilidades. Sin embargo, la atmósfera cautivadora logra desviar la atención de los fallos en la historia.
La película destaca por su cuidadosa recreación de la época, ofreciendo observaciones incisivas sobre la paranoia y la xenofobia que resuenan de manera inquietante.
A pesar de los intentos de la directora y la guionista por dar nueva vida a los temas clásicos del cine de terror, la película resulta ser monótona y demasiado predecible en gran parte de su duración.
Hay películas que evocan la nostalgia de tiempos más inocentes. 'Jane Got a Gun' se presenta como un western bien construido y gratificante, siendo un buen ejemplo de este tipo de cine.