Puede que su puesta en escena sea más convencional y su argumento menos sólido que en obras anteriores, pero sigue siendo una película que vale la pena ver.
Se las ingenia para ser siempre entretenida, y lo que es más importante, es una oportunidad para reconocer la contribución de los grandes talentos negros tanto delante como detrás de las cámaras.
La película presenta una excelente producción visual y está bien filmada, especialmente para quienes disfrutan de las temáticas de tortura. No obstante, el conflicto principal se vuelve demasiado reiterativo, lo que impide que la historia sea verdaderamente memorable.
Tiene algunos sustos y bastantes momentos cómicos, pero su poder reside en que permanece en nuestra memoria y juega con ella dejando una impresión duradera.
A pesar de la simplicidad de su enigma central, esta obra es una fábula melancólica y elegante que explora la infancia, destacando por su cautivadora protagonista.
#Manhole sorprende y entretiene en igual medida. Es una adición muy divertida al subgénero del thriller de única localización, manteniendo al espectador enganchado con su trama intrigante.