La segunda temporada brinda a los aficionados de 'Star Trek' una auténtica experiencia de aventura, sumergiéndolos en complicaciones canónicas intrigantes.
La serie carece de impacto, lo cual es fatal para cualquier producción, y más aún para una que se presenta como una serie de Batman pero sin la esencia del personaje.
Coge una idea novedosa y la hace girar en un drama trepidante: esperemos que continúe construyendo la tensión que hemos visto en sus últimos 20 minutos de temporada.
Puede que sea implacablemente lúgubre o tal vez un thriller de misterio: no estamos muy seguros tras ver el primer episodio. Pero al menos empieza con muy buen pie.
El elenco es atractivo, destacando a Park, Fumero y Smoove. Además, Ramos posee una sólida trayectoria en comedias laborales, lo que es un buen signo. Hasta ahora, lo que hemos observado es un poco desalentador, aunque mantiene ciertos indicios de ser prometedor.
Destruye la noción de que algunas algunos tipos de evidencias físicas, al igual que otros aspectos del sistema criminal de justicia, no pueden ser puestas en duda.
Una elegante docuserie que llena un montón de espacios en blanco sobre una leyenda que se ha hecho un lugar permanente en el firmamento de nuestra cultura pop.
La película brilla al señalar los errores cometidos por la policía de Los Ángeles y la fiscalía en un caso que inicialmente parecía sólido contra Simpson. Sin embargo, no ofrece información novedosa sobre el asunto.
Las secciones más cautivadoras son aquellas en las que Brown discute con sus compañeros las incongruencias detectadas. Sería mejor si hubieran eliminado el resto durante la edición.
El primer episodio se centra en las polémicas que envuelven al Kundalini Yoga y a sus dos líderes. A pesar de esto, al finalizar el capítulo, la curiosidad por desentrañar más sobre esta temática persiste.
Parece que la tercera temporada finalizará de la misma manera que comenzó, siendo una serie que combina diversión, emoción y momentos conmovedores, permitiéndonos disfrutar de la compañía de personajes entrañables.