Desde la producción, las actuaciones hasta el guión, cada aspecto está pulido y supera nuestras expectativas respecto a las encantadoras obras de Shelton.
Un intento confuso y a medias logrado, de empatizar con la soledad de la edad de la jubilación. No es suficientemente divertida para considerarla una comedia.
Bonita y ocasionalmente ingeniosa, 'Paris-Manhattan' de Sophie Lellouche captura el amor característico de las obras de Woody Allen, aunque no logra rendir homenaje a su legado.
Suntuosa y romántica de manera atractivamente anticuada, esta obra, a pesar de un contratiempo que busca hacer reflexionar a ciertos idealistas americanos actuales, logra satisfacer plenamente al público de forma comercial.
Hess logra establecer una base sólida para su historia de amor, lo que le permite equilibrar los momentos cómicos aportados por el elenco de personajes secundarios.
A pesar de contar con un elenco atractivo, la comedia y el suspense no logran despegar hasta casi el desenlace, principalmente debido a un guion que no refleja el entusiasmo del director.
Retrata una noche de sólida interpretaciones y artes escénicas de primera categoría. A pesar de durar casi dos horas, su variedad visual mantiene tu atención.
Amenazando con ir a lugares más oscuros de los que realmente acaban siendo, cumple con lo suficiente como para hacer de las enfermedades sistémicas algo dolorosamente personal.
Los trazos limpios y hermosamente elaborados del dúo responsable de este corto encajan como anillo al dedo con las fantásticas escenas de la infancia y posterior adolescencia de su protagonista.
Un diseño de personaje vibrante y extravagante, junto con su amable peculiaridad, la convierten en una experiencia divertida a lo largo de sus cortos 8 minutos.
Lo único rescatable son los altos valores de producción y las caras conocidas. La trama resulta muy genérica y carece de interés, lo que la hace poco atractiva para el espectador.