Esta fantasía macabra de 75 minutos de duración cuenta con algunos de los efectos de animación stop-motion más ingeniosos y vigorosos de la historia de esta técnica.
La película plantea reflexiones profundas sobre la idolatría hacia los héroes, la crueldad inherente en la infancia, las variaciones en los movimientos políticos, la lucha contra el desencanto y la búsqueda de un propósito.
Aunque a veces se notan las limitaciones del presupuesto, la fotografía, elegantemente apropiada, las extravagantes interpretaciones y la visión única de Haynes se llevan la palma. Está claro que es un director a tener en cuenta.
A pesar de la singularidad que aporta Wenders, esta obra termina recordando a numerosas producciones de los grandes estudios, repletas de estrellas y efectos visuales espectaculares.