A veces es indulgente y egocéntrico, pero nace de la empatía y el intento de curación. Seguramente para Frye crear el documental fue algo catártico, y no me cabe duda que esperará que también lo sea para los espectadores.
Puede ser una película desigual y a veces algo anárquica, pero Wright y Dinklage la convierten en una digna incorporación al nuevo renacimiento musical.
No rompe el molde de las comedias románticas, pero francamente, nuestra expectativa en relación a estas películas nunca debería ser especialmente alta.