Con un tono ligero y una comicidad sencilla, el espectador puede optar por emocionarse ante la grandeza de la clásica comedia popular italiana o disfrutar de la simpatía que transmiten varias situaciones.
Desigual y con un ritmo irregular, la obra trata con sensibilidad el ya conocido tema de la infancia desatendida. Presenta un conflicto familiar amplio sin caer en exageraciones ni dramatismos, manteniendo un tono sutil.
La trama carece de originalidad, pero su estilo visual es realmente innovador. Mantiene un tono equilibrado, sin caer en dramatismos ni sensacionalismos.
Para quienes se preocupan por el destino del planeta, la obra destaca por la fuerza de su presentación, aunque su desarrollo carece de la energía necesaria.